Por cada escena que pasaba, percibí que quedaban dos pares de pisadas en la arena: unas eran las mías y las otras del Señor.
Cuando la última escena pasó delante nuestro, miré hacia atrás, hacia las pisadas en la arena y noté que muchas veces en el camino de mi vida quedaban sólo un par de pisadas en la arena.
Noté también que eso sucedía en los momentos más difíciles de mi vida. Eso realmente me perturbó y pregunté entonces al Señor: “Señor, Tu me dijiste, cuando resolví seguirte, que andarías conmigo, a lo largo del camino, pero durante los peores momentos de mi vida, había en la arena sólo un par de pisadas. No comprendo porque Tu me dejaste en las horas en que yo más te necesitaba”.
Entonces, El, clavando en mi su mirada infinita me contestó: “Mi querido hijo. Yo te he amado y jamás te abandonaría en los momentos más difíciles. Cuando viste en la arena sólo un par de pisadas fue justamente allí donde te cargué en mis brazos”.
CONCLUSIÓN: NO DEBES DE DESCONFIAR EN DIOS, PUES EL SIEMPRE ESTA HAY A NUESTRO LADO, TANTO EN LOS BUENOS COMO EN LOS MALOS MOMENTOS; LAMENTABLE MENTE SOLO LE HABLAMOS ES EN LOS MOMENTOS MALOS, PUES EN LOS BUENOS NO NOS ACORDAMOS DE EL Y EN LOS MALOS NO SOMOS CAPACES Y HAY SI NOS ACORDAMOS DE QUE DIOS EXISTE.
RECUERDA ALGO "NOSOTROS HEMOS VENIDO A ESTE MUNDO.......A SER FELICES."
(Gloria Díaz)
No hay comentarios:
Publicar un comentario